Posiciones sectoriales

El objetivo del seguro como sector empresarial es formar parte del día a día de personas, empresas e instituciones; entrar en acción ante cualquier imprevisto y conseguir que todo se solucione de forma satisfactoria lo antes posible.

A las entidades que forman parte de UNESPA  les gusta implicarse en todo lo que hacen. Por esa razón, la Asociación Empresarial del Seguro hace saber la posición de la industria aseguradora en aquellas cuestiones que  atañen al sector, así como en los asuntos que marcan la actualidad del país. Aquí vienen resumidas las posturas del seguro en algunos temas de especial relevancia.

 

INFORMACIÓN AJUSTADA AL CONSUMIDOR

Para que el sector sea eficiente, es imprescindible que apueste por la sencillez y la claridad en la información que ofrece. El cliente debe estar al tanto de los elementos clave que definen al producto que podría interesarle.

Menos es más. La célebre frase del arquitecto Mies van der Rohe no solo se puede aplicar a las edificaciones, sino también a los seguros. Para que el sector sea eficiente, es imprescindible que apueste por la sencillez y la claridad en la información que ofrece. El cliente debe estar al tanto de los elementos clave que definen al producto que podría interesarle. Debe conocer aquello que le permita tomar una decisión informada. Un exceso de datos genera confusión, no mayor claridad.

Es importante tener en cuenta que el seguro está sometido a normativas de distintos ámbitos que, con frecuencia, se solapan entre sí. Regulaciones internacionales, europeas, nacionales y locales se superponen. Esto hace difícil proporcionar al consumidor una información sencilla, transparente y, sobre todo, de utilidad cuando se le presenta un producto. Por eso, es esencial evitar los solapamientos entre normas al elaborar cualquier nueva legislación o modificar una existente.

LEYES ADAPTADAS AL MOMENTO ACTUAL

El seguro es un sector muy competitivo que necesita adaptarse constantemente a las necesidades de sus clientes. Pero para poder hacerlo necesita que su legislación de referencia sea igual de dinámica y adaptable

El seguro es un sector muy competitivo que necesita adaptarse constantemente a las necesidades de sus clientes. Pero para poder hacerlo necesita que su legislación neutra, que promueva la innovación y la digitalización en el ámbito asegurador. Tradicionalmente las leyes del sector asegurador se han elaborado a través del diálogo entre el regulador, los legisladores y los representantes de la industria. En un momento como el actual, repleto de nuevos retos y circunstancias del mercado, este intercambio de pareceres es si cabe más importante. Ahí están la digitalización, las nuevas formas de contratación, los cambios en los hábitos de consumo.

Todo esto hace necesario que las legislaciones española, europea y global se liberen de formalismos que si bien tenían su razón de ser en el pasado, resultan incompatibles con los nuevos tiempos. El consumidor demanda productos sencillos y fáciles de adquirir. La obligación de las aseguradoras es trabajar para conseguirlo, pero para ello necesitan el respaldo de los legisladores y los reguladores. Lo ideal sería contar con una normativa que sea tecnológicamente neutra.

UN SUPERVISOR ESPECIALIZADO

El seguro es una actividad empresarial supervisada. Para prestar el mejor servicio, el seguro necesita el mejor de los supervisores.

El seguro es una actividad empresarial supervisada. Es decir, está sometido a la vigilancia de las autoridades públicas. Por eso, para prestar el mejor servicio, el seguro necesita el mejor de los supervisores. Las autoridades deben ser capaces de entender la idiosincrasia de este negocio y acompañarle en su evolución. Por eso, la industria aseguradora aboga por un supervisor que reúna estas características:

Capacidad: El supervisor de seguros debe realizar una importante y sofisticada labor técnica. Por ello, es necesario que cuente con los recursos adecuados (económicos, humanos y tecnológicos) para desempeñar su trabajo con la máxima eficacia y estar al mismo nivel que el resto de supervisores europeos.
Independencia: Siguiendo las recomendaciones establecidas por los organismos internacionales, el supervisor de seguros debe ser independiente del poder político, tanto de facto como de iure, para acometer su labor de control en base a criterios estrictamente técnicos.
Especialización: El sector financiero abarca muchas actividades: la concesión de créditos, la gestión de activos, el aseguramiento, los medios de pago, etc. Hay quien puede considerar que todo es lo mismo, pero se trata de negocios muy diferentes entre sí. Las dinámicas a las que obedecen son distintas. Por eso, el seguro debe disponer de un supervisor propio, especializado en la materia y que conozca sus condicionantes. En definitiva, el seguro necesita a un supervisor que comprenda los matices que lo definen y con el que la industria pueda mantener un diálogo técnico, formado y fluido. El consumidor de seguros también merece una protección específica, pues sus necesidades cuando busca un determinado productos financiero varían considerablemente.

PREVENCIÓN DEL FRAUDE AL SEGURO

El fraude al seguro es una actitud antisocial. Las políticas de prevención de las aseguradoras buscan defender los intereses de sus clientes.

El fraude al seguro es toda aquella situación en la que un cliente del mismo, o una persona relacionada con un percance asegurado, se lleva lo que no le correspondería. Inicialmente, podría pensarse que esto es sólo problema del asegurador. Pero el asegurador es tan sólo el gestor de los recursos de otros, de los clientes que pagan su seguro. Así pues, quien roba a un asegurador, está robando a sus clientes; y son éstos, y sus bolsillos, los que corren con las consecuencias.

El fraude al seguro es una actitud antisocial que coloca sobre las espaldas de la inmensa mayoría de clientes honrados la carga de su coste. Cuando las entidades aseguradoras establecen políticas para la prevención e investigación del fraude, no están sino haciendo lo que deben hacer en defensa de los legítimos intereses de sus clientes. El fraude al seguro es una lacra contra la que se debe y se puede luchar mediante, sobre todo, el uso de herramientas y procedimientos cada vez más sofisticados, y la colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado.

JUBILACIÓN Y PREVISIÓN SOCIAL

España debe garantizar que sus pensionistas de mañana vivan con holgura económica. El seguro propone una vía para lograrlo.

La sociedad española envejece. Exactamente igual que la de muchos otros países desarrollados. Este proceso, que es una gran noticia para el progreso social, constituye un reto para esas mismas sociedades a la hora de proveer a las personas mayores con el nivel de vida y de servicio a que tienen derecho. Sin embargo, los problemas generados por el creciente peso de las personas mayores en la población tienen solución si se promueve el ahorro para la jubilación entre quienes hoy están en activo. En definitiva, el desafío del envejecimiento se puede resolver si se actúa con suficiente anticipación.

España debe garantizar que sus pensionistas de mañana vivan con holgura económica. Sólo así el país será capaz de crecer económicamente y generar prosperidad para su gente. Para garantizar el bienestar de los mayores, es necesario que las personas retiradas dispongan cada vez más de varias fuentes de ingresos. Sin poner en modo alguno en tela de juicio el necesario primer pilar de los sistemas de seguridad social publica, se considera conveniente que la pensión pública se complemente con unos sistemas de previsión social empresarial (segundo pilar) y con instrumentos de previsión y ahorro individual (tercer pilar). Este modelo de los tres pilares es el que señala la Constitución Española y que forma parte de las recomendaciones de las principales instituciones europeas (Parlamento Europeo y Comisión Europea).

Esta propuesta requiere un amplio consenso entre los actores políticos, así como entre los interlocutores sociales. España debe transitar el camino que han emprendido muchos países de su entorno y que, así se ha demostrado, es beneficioso para todo el mundo y, muy especialmente, para los propios jubilados. Pero sobre todo, debe empezar a transitar pronto ese camino porque los ciudadanos necesitan largos plazos de tiempo para acumular una cantidad de recursos suficiente para actuar de fuente de ingresos complementaria llegada la edad de jubilación.

Además del consenso político, se requieren también reformas estructurales en línea con lo que están haciendo otros países europeos que han introducido en el ámbito de las empresas sistemas de previsión social adscripción por defecto. Es decir, el trabajador se adscribe automáticamente a un sistema de previsión social salvo que manifieste expresamente su deseo de salir del mismo.

FOMENTO DE LAS RENTAS VITALICIAS

Las rentas vitalicias son un instrumento que complementa a la Seguridad Social y que permite a los jubilados transformar su patrimonio en una fuente de ingresos periódica para toda la vida.

Las rentas vitalicias aseguradas son el instrumento que mayor grado de complementariedad presenta con las prestaciones de la Seguridad Social. La prestación acompaña a la pensión de la Seguridad Social hasta la muerte del asegurado, aunque viva más de lo esperado. La entidad aseguradora asume el riesgo de tipo de interés y/o actuarial de supervivencia por desviaciones entre la esperanza de vida teórica y la duración real de la vida del asegurado.

El desarrollo de los seguros de rentas vitalicias permitirá aumentar la capacidad de consumo de los jubilados, con la consiguiente influencia positiva en la economía española. Las rentas vitalicias aseguradas son un instrumento ideal para reducir la incertidumbre y maximizar la riqueza/gasto en vida respecto los ingresos a percibir al alcanzar la edad de jubilación. En ausencia de la renta vitalicia, el jubilado tiene que decidir por sí mismo cómo gastar su patrimonio en función de sus expectativas de vida, corriendo el riesgo de, o bien agotar su patrimonio por haber calculado por defecto su longevidad, o bien de vivir por debajo de sus posibilidades por haber calculado por exceso su expectativa de vida.

Estas rentas también constituyen un instrumento ideal para la licuación del patrimonio inmobiliario y mobiliario del jubilado. Por su flexibilidad, se pueden adaptar a la realidad de cada asegurado y de su situación familiar.

Debería fomentarse, por tanto, que las prestaciones de los sistemas de previsión social, así como de cualquier otro instrumento de ahorro, se cobren en forma de renta vitalicia asegurada y establecerse los correspondientes incentivos fiscales para ello.

ATENCIÓN SANITARIA

El seguro defiende la colaboración público-privada como la vía para lograr prestar el mejor servicio sanitario con los recursos disponibles en un contexto de envejecimiento de la población.

El acceso a la atención sanitaria es uno de los pilares del bienestar de los ciudadanos españoles. El acceso a la sanidad pública está garantizado, pero el envejecimiento de la población constituye una presión sobre los presupuestos del Estado. Con el fin de garantizar el mejor servicio posible con los recursos disponibles, el seguro lanza varias propuestas a los poderes públicos.

Por un lado, el seguro sugiere establecer marcos de colaboración público-privada donde la atención sanitaria sea prestada por el actor que sea más eficiente, al tiempo que se mantiene la universalidad del acceso al servicio. La creación de estos acuerdos permitiría

  • Reducir la factura sanitaria o, lo que es lo mismo, atender a más gente y mejor con la misma cantidad de dinero.
  • Reducir las listas de espera y mejorar la calidad de la atención a los pacientes.
  • Mantener buena parte de la infraestructura sanitaria privada

Por otra parte y con el fin de reducir la carga de personas que recurren a la sanidad pública, se pueden fijar diversos incentivos fiscales en favor de los seguros privados de salud, partiendo del principio de que todo paciente que es atendido por esta vía no genera gasto para la red sanitaria del Estado. También se propone mejorar el sistema de financiación de las mutualidades de funcionarios (MUFACE, MUGEJU e ISFAS) dado su positiva experiencia y que el 86% de sus miembros elige el seguro privado.

El seguro aboga, en definitiva, por optimizar los recursos sanitarios disponibles, sean estos públicos o privados. Sólo así se podrá atender a la mayor cantidad de gente posible de la mejor manera posible.

SEGURIDAD VIAL

El seguro conoce a fondo las consecuencias de los accidentes de tráfico. Por eso apoya las medidas para incrementar la seguridad vial.

El seguro es la red de seguridad que abarca todo el tráfico rodado. Conductores, ciclistas y peatones se desplazan por calles, caminos y carreteras sabiendo que si se produce un accidente y alguien sale dañado, ahí estará el seguro para atenderles y reparar ese daño. La industria aseguradora conoce a fondo la realidad de los accidentes de tráfico. Por eso, es una firme defensora de todas las medidas que, tanto desde las autoridades públicas como por parte de la sociedad civil, se pongan en marcha para incrementar la seguridad vial. La industria aseguradora estará siempre ahí, respaldando la prudencia al volante y la cultura de la prevención. Porque la siniestralidad vial tiene un alto coste en vidas truncadas para la sociedad.

CAMBIO CLIMÁTICO, DESASTRES NATURALES Y OTRAS CATÁSTROFES

El seguro y el reaseguro permiten protegerse de desastres naturales, el cambio climático y las catástrofes causadas por el hombre.

El seguro constituye el mecanismo de protección diseñado por el ser humano para protegerse frente a los desastres de la naturaleza, los efectos del cambio climático y las catástrofes causados por el propio hombre. El seguro y el reaseguro tienen un papel que jugar cuando se producen los acontecimientos más graves. Terremotos, inundaciones, tempestades ciclónicas, embates de mar, erupciones volcánicas, sequías, vertidos tóxicos, radiación nuclear, atentados terroristas… Para todos estos riesgos el seguro ofrece coberturas.

Enfrentar las consecuencias económicas de las catástrofes naturales y antropogénicas está en el interés de cualquier sociedad desarrollada porque dichas pérdidas pueden llegar a ser muy elevadas. España, en este sentido, está en la vanguardia del aseguramiento de catástrofes mediante una institución pública, el Consorcio de Compensación de Seguros, que ha demostrado su utilidad sobradamente en el último medio siglo. No obstante, frente a enemigos tan fuertes e impredecibles como las catástrofes, nunca todo está hecho.

Hace falta reflexionar sobre medidas de prevención eficientes que permitan mitigar las consecuencias de lo malo cuando se presenta. El seguro respaldará siempre iniciativas como la construcción de diques y malecones; la limpieza de los cauces de los ríos; la existencia y aplicación de unas normas de edificación estrictas frente a seísmos y que, también, favorezca la edificación sostenible y que ahorre energía; la protección del medio ambiente con el mantenimiento puntual y la revisión escrupulosa de centrales nucleares; el control de plantas químicas y todo tipo de centros donde se manejen productos tóxicos o contaminantes; así como el cuidado atento de las infraestructuras de gestión del agua. En definitiva, el seguro hará todo lo que está en su mano para evitar que se produzca un desastre o, si esto no es posible, minimizar los daños que genere un acontecimiento catastrófico.